sábado 31 de octubre de 2009

Higuain quiere un sitio en la titularidad


Higuaín pidió ante el Getafe el sitio que nunca debió perder con dos goles que le dieron la victoria a su equipo (2-0). En un partido que se puso cuesta arriba por la expulsión de Albiol antes de la media hora, apareció el 'Pipita' para resolverlo y dar a su equipo una victoria de lo más necesaria. De paso salvó también a Pellegrini, al que la corbata le apretó más de lo normal cuando Mateu Lahoz expulsó a Albiol. Fuera de Higuaín, el Madrid jugó mejor con diez que con once, con buenos destellos de Kaká en la primera parte y con el carácter agitador que tantas veces ha caracterizado al equipo blanco. El Getafe, mientras, decepcionó y la roja a Albiol más que asentarle le asustó. El cuadro de Míchel fue el equipo 'blando' que dijo su presidente hace algo más de una semana.

La expulsión de Albiol encendió a la grada madridista y el Getafe se asustó

Al Madrid le costó encontrar el ritmo mientras jugó frente a once. El recuerdo de Alcorcón pesaba en la grada, que comenzó silbando al equipo, y en el césped, donde hasta Xabi Alonso fallaba algunos pases cómodos para él. El Getafe esperaba bien plantado, esperando a que la grada se impacientara con su equipo. Se esperaba algo más del cuadro de Míchel, que fue excesivamente correcto. Lo acabaría pagando. Sólo Kaká aportaba en esos primeros minutos algo diferente. Tampoco estuvo mal Benzema, a pesar de que falló una clara ocasión. El francés creó daño cuando se acostó sobre la izquierda, el costado de Miguel Torres, al igual que Kaká. Mejoró Benzema sus prestaciones respecto a partidos anteriores, aunque se sigue esperando más de él.

El partido estaba raro, el dominio era del Madrid pero sin hacer daño. El Getafe aguantaba relativamente cómodo. Se intuían los pitos de un momento a otro, cuando Albiol agarró a Soldado al borde del área. El delantero del Getafe estaba de espaldas, pero el agarrón fue evidente y Albiol era el último defensa. Mateu Lahoz interpretó que era ocasión clara de gol. Sin quererlo, Albiol puso a la grada del lado de su equipo. La hinchada volcó su enfado sobre el árbitro y el Madrid se envalentonó. Fue en ese momento cuando el Getafe se asustó. Mostró una falta de carácter preocupante. Seguramente era a eso a lo que se refería Ángel Torres cuando se refirió al Getafe como un equipo 'blando'. Vio al Bernabéu caliente y le temblaron las canillas.

El Madrid olió el miedo y se fue hacia arriba. Kaká hizo lo que quiso con Miguel Torres y el Getafe pasó un mal trago. El Madrid es lo contrario al Getafe, es decir, le sobra carácter para desenvolverse en las situaciones más adversas. Lo ha demostrado no pocas veces en las últimas temporadas. Hasta el descanso, el Madrid no concedió tregua a su rival, que pedía a gritos el descanso. El balón no le duraba nada en los pies al Getafe, aunque tuva la suya justo al filo del descanso. Soldado cabeceó un gran centro de Mané y Casillas intervino con su habitual eficacia.

Higuaín pertenece a esa clase de futbolistas que tiene que hacer más que el resto para ganarse el crédito

El partido no varió en el segundo acto, por más que Míchel tuvo la opción de corregir errores. Fue precisamente cuando el técnico madrileño se decidió a ser valiente cuando el Madrid le golpeó. Metió a Albín por Boateng y al minuto ya iba por detrás en el marcador. Higuaín le ganó la espalda a Mario, controló bien con el pecho y definió con una frialdad propia de su categoría. Se paró, miró y remató con la zurda, cerca de la escuadra de Ustari. A los tres minutos, el 'Pipita' sentenció el partido. Esta vez resolvió el mano a mano por bajo, raso, con la derecha. La jugada comenzó con una pérdida de Celestini por intentar regatear a Lass. En el contraataque, dos para dos, Benzema asistió e Higuaín acertó.

Fue a acertar Higuaín justo cuando más cuestionado está Benzema. Al argentino no le sirvieron los 22 goles de la pasada temporada para ganarse un sitio en el nuevo curso. Higuaín, sin embargo, no ha levantado la voz, sino que ha mostrado siempre una actitud ejemplar. Cuando ha tenido ocasión, eso sí, ha intentado dejar su huella. Lo hizo frente al Zurich y contra el Valladolid con dos golazos, y ante el Getafe apareció para decidir el duelo. Hay futbolistas que tienen que hacer más que otros para ganarse el crédito e Higuaín pertenece a esa especie. Después de sus dos tantos, hizo la jugada de la noche, dejando atrás a Mario, aguantando la carrera y chutando muy ajustado al palo de Ustari.

No sucedió mucho más. Pellegrini oxigenó al equipo y el Getafe vio a Casillas con un par de disparos. Para entonces ya no estaba Higuaín, el hombre de la tarde. Pellegrini tomó nota y también aire. Empezó escuchando pitos y terminó ganando, además de tres puntos, algo de tiempo.